|
|
|
Aquí incluiremos notas sobre la vitivinicultura en nuestra zona, como así también de la Argentina y América del Sur. INDICE Reseña de la vitivinicultura argentina
Cepajes Aptos para la Región Patagónica y sus Cualidades Enológicas
Regiones vitivinícolas de la argentina
Vitivinicultura en el cono sur
Reseña de la vitivinicultura argentina Cristina Pandolfi e
Irma Cuello
Historia de la vitivinicultura argentina Zonas vitícolas argentinas Región centro oeste La vitivinicultura argentina en cifras
Historia
Generalidades
Representa el 91,19% de la superficie con viñedos del país. Se extiende desde los 29,5º a los 36º de latitud sur. El cultivo de la vid en esta región se realiza a altitudes que superan los 500 metros sobre el nivel del mar. En ella se pueden distinguir dos subregiones: Mendoza y San Juan, con características bien diferenciadas.
Mendoza San Juan
REGION NOROESTE Valles calchaquíes
Valles de la
Provincia de Catamarca La Rioja
REGION SUR
La vitivinicultura
argentina en cifras
Gráfico 1. Cantidad de viñedos y
superficie plantada con vid en el país
Consumo
En cuanto a las preferencias del consumidor en el mercado interno, se observa un cambio hacia los vinos de color que de un 40% en el año 1996 llegó al 61% del total del consumo en el 2003. Los vinos blancos, en cambio, pasaron del 60% del despacho en 1996 al 38,91% en el año 2003. Exportación de
productos vitivinícolas
Entre los años 1999 a
2001, se exportó un volumen promedio de 800000 hectolitros anuales y en el año
2003 las exportaciones se incrementaron un 50% en volumen y un 32% en valor FOB,
con 1852260 hl y 169.150.000 dólares estadounidenses. El 52,21% de las ventas
fue a granel, con un crecimiento del 42,02% y el 47,79% fraccionado, con un
aumento del 59,94% con relación al año 2002.
Durante enero-octubre
2004, siempre para vinos varietales, se han comercializado 534.696 hectolitros
lo que muestra una disminución del 5,97% con respecto a igual período del año
2003, pero en cuanto a los dólares ingresados por estas ventas se produjo un
aumento del 38,16%. Los vinos más demandados son: malbec, cabernet sauvignon,
chardonnay y merlot.
Conclusión
Bibliografía Más información:
http://www.inv.gov.ar/ Colaboración:
Se agradece la valiosa colaboración del Lic. V. Pulvirenti en la realización del
presente trabajo. [21.02.05]
Cepajes Aptos para la Región Patagónica y sus Cualidades Enológicas
En el año 1916, invitado por el gobierno nacional para recorrer las distintas regiones vitivinícolas del país, visita la Argentina don Louis Ravaz, por entonces director de la Escuela Nacional Superior Agronómica de Montpellier, Francia. Sobre el Alto Valle de Río Negro, deja expresado en su informe: “Es la zona más apta, por sus condiciones ecológicas, para la elaboración de vinos finos en la Argentina”. Hoy en día, podemos aseverar sin eufemismos que las zonas frías de la Nord-Patagonia se consolidan como la mejor región vitivinícola del país para la producción de vinos finos. La Patagonia, es un terruño con vocación a la calidad aromática. Sus noches notablemente frescas durante el período de maduración de las uvas, producen notas aromáticas muchos mas intensas, de una gran finura y complejidad. 1.- MERLOT : Es uno de los cepajes tintos que mejor se adapta a las condiciones climáticas de nuestra región por su resistencia a los fríos invernales, su producción constante y regular y su maduración temprana. Este noble cepaje se destaca en la zona patagónica, por producir un vino de sabor suave, perfectamente equilibrado, de intensidad aromática y de un parámetro cromático superiores al registrado en otras áreas vitivinícolas del país. Virtudes éstas, que han sido reconocidas nacional e internacionalmente. Se erige así, el vino Merlot de Río Negro como el mejor de Argentina y de los países productores del Nuevo Mundo vitivinícola. Un vino varietal que es, simplemente, perfecto. 2.- PINOT NOIR : Cepaje adaptado a las regiones más frías, en Río Negro encuentra su máxima expresión, posee un comportamiento excelente y sus vinos son de extraordinaria finura, si bien ligeros de cuerpo pero de paladar impactante, muy elegantes, con mucho carácter, con buena estructura tánica y una perceptible acidez. Es una prestigiosa variedad, que si bien no hay muchas hectáreas cultivadas en nuestro país, su superficie últimamente esta creciendo. No obstante, se encuentran muy pocos vinos Pinot noir en el mercado. 3.- MALBEC : Constituye un cepaje que produce un vino decididamente argentino, que identifica a nuestro país en los mercados del exterior. Sus peculiaridades quedan expresadas en las mas importantes zonas vitivinícolas argentinas. En el Alto Valle de Río Negro, este cepaje, da un vino de buen cuerpo, con una interesante constitución antociánica y taninos amables, posee una buena acidez y un marcado aroma varietal. Un vino de excelente paladar. El Malbec rionegrino, es comparable a los mejores vinos Malbec del país. 4.- CABERNET SAUVIGNON : Cepaje que produce un vino que se viene elaborando en nuestro país desde el siglo XIX, es decir, con una larga tradición Argentina. La tendencia actual, es elaborarlo con maceraciones prolongadas, criarlo en barricas de roble (225 lt) y atenuar al mínimo el acentuado carácter de pimiento verde. Al efecto, en nuestra región se debe implantar el cultivo en suelos de granulometría gruesa, calientes, bien drenados y efectuar un adecuado manejo de la canopia, con la finalidad de lograr una perfecta maduración polifenólica de sus uvas en la cepa y disminuir su típico aroma; de esta manera se logra un vino con muy buen color, exento de taninos “herbáceos”, “agresivos” y “astringentes”, pero que permite su reconocimiento por el consumidor. Río Negro, elabora un Cabernet de fama internacional con tipicidad particular de las zonas frías. 5.- TEMPRANILLO : Es el cepaje madre de los grandes vinos tintos de España. Sus potencialidades como variedad, aún no han sido plenamente explotadas. Cepa perfectamente adaptada a regiones de climas frescos o zonas frías, se desarrolla con vigor equilibrado y producción moderada, sus uvas poseen una maduración más lenta y prolongada, proporcionando un vino de gran calidad, con mucha concentración y color, apto para un prolongado envejecimiento. En la zona del Alto Colorado (Valle de Peñas Blancas, Río Negro), Bodega Sánchez Carrillo, hemos tenido oportunidad de degustar un Tempranillo 1.994, cosecha especial, de color rojo intenso con un profundo reflejo naranja, levemente almendrado, de buen cuerpo, taninos amables, acidez equilibrada, con un regusto fresco, de sabor armónico y aterciopelado. Un vino para meditar. 6.- SYRAH : Su carácter varietal y calidad son mejores en las zonas frescas, obteniéndose vinos de gran estructura, destacada intensidad colorante, de muy buena calidad y que envejecen muy bien. El Syrah es un vino de moda, que tiene excelentes perspectivas tanto para el mercado interno como el de exportación. En nuestra región, se cultiva la variedad Balsamina, de caracteres enológicos muy inferiores al Syrah, pero que de forma torpe y pertinaz el I.N.V. insiste en denominarla incorrectamente. En la Patagonia, el autentico Syrah, debería cultivárselo con vigor y rendimientos moderados, implantarlo en suelos de textura gruesa, pie de barda o barda, y efectuar un correcto manejo del viñedo, con el objeto de lograr una óptima madurez polifenólica de sus uvas, atenuar sus taninos y astringencias y alcanzar una acidez amable de sus caldos. Se debe prestar mucha atención a cosechar la uva en su estado óptimo de madurez, evitando el estado de sobremadurez debido a que es una variedad susceptible a la plasmolisis de sus bayas, que da sabor a orujo al vino. Es un vino de guarda, por lo menos 2 años de estacionamiento en botella, ya que de nuevo resulta duro de paladar. Superado dicho período, sus aristas se redondean y manifiesta una seductora sensualidad. 7.- SEMILLON : Es una típica variedad para ser cultivada en las regiones mas frescas o frías del país. Así, en el Alto Valle de Río Negro, las cepas se desarrollan con un vigor atenuado y rendimientos moderados. Favorece su cultivo el clima seco y de alta luminosidad. Es precisamente en esta región, que este cepaje ha sido rescatado y revalorizado tanto en el mercado local como internacionalmente por la firma Humberto Canale S.A. Sus uvas deben cosecharse cuando su punto de madurez está definido por las características de las bayas, obteniéndose un vino con una bien equilibrada relación alcohol/acidez, con un aroma profundo y personal de paladar intenso. Río Negro ofrece al público consumidor, uno de los mejores vinos Semillón que se elaboran en el país. 8.- SAUVIGNON BLANC : Este cepaje produce un vino de calidad superior, cuando se logra controlar el vigor de las cepas, estableciendo un adecuado equilibrio entre la relación “área foliar/producción”, y las uvas se cosechan en plena madurez. Cabe acotar, que el aroma característico de este vino aparece durante la fermentación alcohólica a partir de formas precursoras. En nuestro país, la elaboración de vinos de esta variedad con suficiente tipicidad, sigue siendo algo aleatorio. Los grandes vinos Sauvignon blanc en el mundo, corresponden a regiones húmedas con una marcada influencia marítima (Valle del Loira y Burdeos en Francia; Marlborough, Isla del Sur, Nueva Zelandia; Valle de Casablanca en Valparaíso, Chile y Dpto. de Canelones en Uruguay); en nuestro país, solo la región patagónica posee sobre una extensa franja del litoral Atlántico, que va desde la desembocadura del río Colorado (Bs.As.) hasta el valle Inferior del río Chubut, zonas que gozan de tales influencias. El Sauvignon blanc es una variedad que produce un vino de muy buena acidez, soporta bien la fermentación maloláctica, permitiendo la eliminación de los sabores herbáceos que empañan la límpidez de su aroma y su gusto. En el Alto Valle del Río Negro se elabora un vino Sauvignon de tonalidad amarillo verdosa con reflejos acerados, buen cuerpo, redondo, regusto fresco y cuyo matiz dominante es un intenso pomelo. Notable persistencia en el paladar. Un vino elegante. 9.- CHARDONNAY : Cepaje de gran plasticidad ecogénica, está presente en las más importantes áreas vitivinícolas del mundo, adquiriendo diferentes dimensiones según el terruño. Es una de las cepas más importante en la elaboración de vinos varietales, posee un carácter varietal muy marcado, con una notable potencia aromática y exquisito sabor. Esta variedad, en zonas de climas frescos o fríos como nuestra región, produce un vino con un decidido aroma frutal, de buen cuerpo y armónico. Es un cepaje apto para elaborar un vino mas complejo a partir de la maduración controlada de sus uvas, con fermentación en barricas nuevas de roble, fermentación maloláctica y crianza sobre sus borras. Un vino aristrocrático, superior. 10.- TORRONTES RIOJANO : Cepaje de origen criollo que produce el vino blanco emblemático de Argentina. Se lo debe cultivar mediante un correcto manejo del viñedo, que involucre plantas de vigor equilibrado y producciones moderadas. Nuestra región, está en condiciones de obtener un vino Torrontés mas suave y de mayor finura aromática que los provenientes del Noroeste del país (Salta, la Rioja), con buena acidez, fresco, ligero y muy equilibrado si se le deja unos pocos gr/lt de azúcar residual. Cinco Saltos, marzo de 2003. Producido por: Ing. Agr. Federico Witkowski Profesor Asociado de la Cátedra de Viticultura Departamento de Producción. Facultad de Ciencias Agrarias - Universidad Nacional del Comahue. Ruta 151 - Km 12,5 - Cinco Saltos - Río Negro Te.: 0299 - 4980005 - Telefax : 0299 - 4982200 Fuente: http://www.redagraria.com/divulgaci%F3n%20t%E9cnica/articulos%20de%20dt/fca/cepajes_aptos.html
REGIONES VITIVINÍCOLAS DE LA ARGENTINA Esta es una monografía de alumnos del Colegio SCHÖNTHAL del segundo año, de la Orientación Laboral Administración de Empresas: Natalia Flores, Santapola, Alejandro Doldan, Emilio El Hilon, Docente: Prof. Ricardo R. Apduch Año 2000 Tomado de http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi2000/cap-fed/vinos-argentinos/regiones.htm Generalidades
La República Argentina, ubicada en el extremo
sur de América, posee una extensa superficie territorial de
Sin embargo las precipitaciones invernales en la Cordillera son importantes como reserva de agua.La humedad relativa es baja, lo que sumado a la escasa precipitación, constituye una condición excepcional para la calidad y el estado sanitario de las uvas, evitando el desarrollo de enfermedades criptogámicas. Los productos vitivinícolas argentinos son naturales y libres de residuos de pesticidas.Las temperaturas apropiadas y una gran heliofanía durante todo el año permiten que las distintas variedades de vid cultivadas puedan completar perfectamente su ciclo vegetativo, alcanzando sus frutos madurez industrial y niveles de calidad óptimos. Dado que la vid es una especie criófila, las temperaturas invernales bajo cero resultan muy convenientes para su reposo vegetativo. La ocurrencia de heladas tardías o tempranas es un factor climático limitante en determinadas regiones. Otro factor adverso a la vitivinicultura lo constituyen las tormentas de granizo, que en algunas localidades producen la pérdida de parte de las cosechas.Los suelos, en general, son de gran aptitud para el cultivo de la vid. Dada la extensión de la zona vitivinícola argentina, presentan diversas características, desde arenosos a arcillosos, con predominio de los suelos sueltos y profundos. Edafológicamente jóvenes, de origen aluvional (aluvial -coluvial), formados por el arrastre de material por el agua de los ríos, por la acción del viento y por los derrubios coluviales de las formaciones montañosas. Son suelos de reacción alcalina, ricos en calcio y potasio y pobres en materia orgánica, nitrógeno total y fósforo. Los valores de pH son por lo general próximos a 8. Las escasas precipitaciones obligan a que los viñedos se desarrollen irrigados por una compleja red de canales que distribuyen el agua proveniente de los deshielos cordilleranos que forman ríos de régimen irregular, cuyas crecidas estivales son captadas y almacenadas por medio de embalses y otras obras hidráulicas. Al aprovechamiento del agua superficial debe añadirse la captación de agua subterránea. La irrigación artificial permite que la provisión de agua al viñedo pueda efectuarse en los volúmenes y épocas más apropiadas, conforme al estado vegetativo de las vides y a la calidad que se busca obtener. El riego se realiza por diversos sistemas: por surcos, a manto, por goteo.
El riego ha posibilitado además la forestación de los canales que bordean
calles, caminos y rutas que con sus túneles de verdes frondas dan al paisaje una
fisonomía peculiar y tal vez única, permitiendo atemperar los rigores estivales
y confiriéndole características de verdaderos oasis dentro de una región
extremadamente árida. La Zona Vitícola Argentina puede ser dividida en tres
regiones bien diferenciadas por sus características ecológicas netamente
definidas y la diversidad de sus suelos: la Noroeste, la Centro Oeste y la
Sur.Representa el 91,34% de la superficie con viñedos del país. Se extiende
desde los 29,5° a los 36° de latitud sur.El cultivo de la vid en esta región se
realiza a altitudes que superan los 500 metros sobre el nivel del mar. Región Centro - Oeste
MENDOZA
Tierra
del buen sol y del buen vino, como suele llamársela, es el centro vitivinícola
más importante del país. Además, la vitivinicultura constituye una de las
principales actividades económicas de la provincia.En las últimas décadas ha
alcanzado un alto grado de desarrollo, puesto de manifiesto en el mejoramiento
de los cepajes y en el perfeccionamiento tecnológico. Las áreas cultivadas con
viñedos se encuentran, a modo de oasis, próximas a los ríos de montaña más
importantes, los que proveen el agua necesaria para la irrigación de los
cultivos. Para completar las necesidades de riego, también se hace utilización
de agua subterránea obtenida mediante numerosas perforaciones.Predominan las
variedades rosadas que se destinan principalmente a elaboración de mostos
concentrados y vinificación. Entre éstas podemos citar: Criolla Grande, Cereza,
Moscatel Rosado y Gewurztraminer destinada esta última a la elaboración de vinos
finos. Entre las variedades tintas de vinificar merecen mencionarse Malbec,
Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Pinot Noir, Barbera, Sangiovese,Tempranilla y
Bonarda, entre otras.Los cepajes blancos de vinificar cultivados son: Chenin
Blanc, Torrontés Riojano, Ugni Blanc, Semillón, Tocai Friulano, Chardonnay,
Riesling, Sauvignon Blanc, Moscato Bianco y Pedro Giménez, entre otras.Existen
también áreas destinadas al cultivo de variedades de mesa y pasas. Se distinguen
las siguientes áreas: Norte, Centro, Este, Valle de Uco y Sur.
Área Norte
Comprende las superficies vitícolas de los departamentos Lavalle y Las Heras,
irrigadas con aguas del Río Mendoza. Presenta marcadas diferencias con las áreas
Centro y Este tanto por sus características agroclimáticas como por las
variedades en ella cultivadas. Los suelos
en su gran mayoría son poco profundos y algo salinos, lo que demanda la
implementación de sistemas de drenaje para efectuar lavados que mantengan un
bajo nivel de sales. El clima es templado cálido con aproximadamente 200 días
libres de heladas, lo que permite una buena maduración de las uvas. Se cultivan
principalmente las variedades rosadas: Cereza, Criolla Grande y Moscatel Rosado
y entre las blancas predomina la variedad Pedro Giménez. Esta área es de gran
aptitud para el cultivo de uva de mesa y pasas, ya que se obtienen buenos
rendimientos y calidad.
Área Centro De
condiciones ecológicas extraordinarias para la vitivinicultura, corresponde al
área históricamente conocida como "Primera Zona" muy prestigiada por la calidad
de sus vinos. Comprende los departamentos de Luján de Cuyo, Maipú, Guaymallén y
Godoy Cruz.El clima templado, variando de templado frío a templado cálido, según
se avanza de sur a norte, es adecuado para permitir la óptima maduración de las
uvas.La parte que limita con el área norte tiene características similares a las
de ésta. Los suelos son muy aptos para el cultivo de la vid, francos a
franco-arcillosos con bastante material grueso (grava y canto rodado). Tienen
muy buena permeabilidad y son pobres en materia orgánica y sin problemas de
salinidad.
La irrigación
se realiza utilizando aguas del río Mendoza.En el departamento de Luján de Cuyo
la vid se cultiva en el pedemonte de los cordones montañosos, a más de 850
metros sobre e) nivel del mar, en excelentes condiciones ecológicas. Predomina
el cultivo de variedades de alta calidad como Malbec, que en estas condiciones
agroclimáticas experimenta una exaltación de sus características enológicas
dando origen a vinos finos de gran singularidad y calidad, Cabernet Sauvignon,
Chenin, Merlot, Chardonnay, Syrah, Ugni Blanc, Tocai Friulano y otros de muy
buena calidad. El sistema de conducción es la espaldera baja y parral. Se
destaca un alto grado de perfeccionamiento tecnológico, que unido a las óptimas
condiciones ecológicas y a la bondad de las variedades cultivadas, han permitido
a esta área elaborar vinos finos tintos, rozados y blancos de calidad superior.
Actualmente se encuentra funcionando la Denominación de Origen " Luján de
Cuyo".
Área Este Está principalmente irrigada por el curso inferior del río Tunuyán y por el río Mendoza, completándose la demanda hídrica por agua subterránea captada por bombeo. Se cultivan principalmente las variedades Criolla Grande, Moscatel Rosado, Pedro Giménez, Cereaz, Malbec, Bonarda, Tempranilla, Sangiovese, Berbera, Ugni Blanc, Merlot y Syrah. EL sistema de conducción más difundido es el parral, al que le siguen en importancia la espaldera alta y baja. El clima es templado y posee un régimen superior a 2200 horas sol en el período de 210 días favorables para el desarrollo vegetativo, permitiendo la perfecta maduración de la mayoría de las variedades cultivadas.Tiene gran amplitud térmica anual, favoreciendo el reposo vegetativo de las plantas. Los suelos son de origen eólico, de textura franco arenosa y areno limosa ricos en potasio. También existen algunos suelos salinos los que deben manejarse adecuadamente mediante lavados. Esta aérea ha producido progreso en el manejo de los cultivos, sistematización del riego, incorporación de tecnologías y modernas maquinarias, tanto en bodegas como en fábricas de mosto. Produce principalmente vinos de mesa, vinos finos de excelente calidad y mostos o jugos concentrados de uva.Es también importante la producción de uva para consumo en fresco y para pasas.
Área Valle de Uco Se ubica al sudoeste de la ciudad de Mendoza. Es un valle formado por la cordillera frontal y la región de las Huayquerías. Comprende el valle del mismo nombre. Abarca territorios cultivados de los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos, sobre el pedemonte de la Cordillera de los Andes. La altitud varía desde los 900 m sobre el nivel del mar en la ciudad de Tunuyán hasta los 1 .200 m sobre el nivel del mar en el Viejo Tupungato. La superficie implantada con viñedos representa el 6,06% del total de la provincia de Mendoza. Los terrenos cultivados con viñedos son irrigados por los ríos Tunuyán y Tupungato.Los inviernos son rigurosos y los veranos cálidos con días templados o cálidos y noches muy frías. La amplitud térmica diaria es de unos 1 5° C, lo que favorece una muy buena producción de color y tanino en las uvas y permite disponer de materia prima adecuada para obtener vinos destinados a una crianza prolongada. Las heladas y el granizo son dos factores adversos que con frecuencia ocasionan pérdidas en las cosechas, en algunos casos de importancia. En las zonas altas, de marcada pendiente, los suelos son pedregosos, los cantos rodados aparecen mezclados con arena gruesa y algo de limo, siendo de escasa fertilidad. A causa de su composición física y mecánica son suelos muy permeables, sin problemas de drenaje ni salinidad en su gran mayoría. En esta área predominan las variedades tintas, entre las que podemos mencionar: Malbec, Tempranilla, Barbera, Merlot, Cabernet Sauvignon, Sangiovese y Bonarda. Se cultivan también variedades blancas de vinificar, tales como Semillón (principalmente en Tupungato), Torrontés Riojano, Pedro Giménez, Chardonnay y Chenin, entre otras. Mención especial merece la notable calidad de los vinos tintos principalmente de Malbec, variedad que alcanza óptimos niveles cualitativos en el Valle de Tupungato. La variedad Semillón es el cepaje blanco fino más abundante en el valle, especialmente en Tupungato, donde manifiesta al máximo sus excelentes cualidades, dando un vino de pronunciado aroma frutal y buena acidez. En general los vinos producidos en esta área tienen acidez elevada. Dentro del área Valle de Uco, los productores de Tupungato, al pie mismo del cerro homónimo, se están organizando para constituir la Denominación de Origen " Valle de Tupungato" y de esta manera proteger y difundir la tipicidad y calidad de los vinos de la zona.
Área Sur
Comprende los viñedos de los departamentos de San Rafael y General Alvear. Este
oasis está irrigado por los ríos Atuel y Diamante y se ubica al pie de la
cordillera principal.Representa el 18% de los viñedos de la provincia de
Mendoza. En general, esta área ofrece excelentes condiciones climáticas y
edáficas para el cultivo de la vid. Los suelos son aluvionales, presentando gran
proporción de calcáreo. Con frecuencia el subsuelo es pedregoso. En estas
condiciones la vid vegeta sin excesivo vigor, dando moderados rendimientos.
Entre las variedades cultivadas se pueden mencionar Malbec, Bonarda, Cabernet
Sauvignon, Tempranilla, Chenin y Pedro Giménez, entre otras. Entre los sistemas
de conducción predomina la espaldera baja. Se producen vinos de mesa y finos de
excelente calidad. Los productores del sur mendocino se han organizado bajo el
sistema de Denominación de Origen con el nombre de "San Rafael" . SAN
JUAN La
vitivinicultura se desarrolla principalmente en el Valle del Tulum y en menor
proporción en los valles de Zonda y Ullum, ubicados entre la Cordillera de los
Andes y la sierra de Pie de Palo, a ambos lados del río San Juan. También se
cultiva la vid en otros valles cordilleranos más altos y en consecuencia más
frescos, como Calingasta, Jáchal (a 1.165 m sobre el nivel del mar) e Iglesia.
El valle de( Tulum se extiende en el sentido norte-sur, en la parte
centro-meridional de la provincia, con una longitud aproximada a los 100 km, y
un ancho variable entre los 5 y 50 km. Ullum y Zonda son dos pequeños valles
vecinos al anterior, de unos 15 km de longitud en el sentido norte-sur y un
ancho variable entre 5 y 10 km, en el sentido este-oeste. La altitud sobre el
nivel del mar es de 630 m. El clima es cálido, de gran estabilidad. Las lluvias
son escasas.
Predominan vientos generalmente suaves y en primavera suele soplar el viento
Zonda, muy seco y caliente. Si sopla en época de floración o cuaje, suele
producir serios daños en los viñedos, no sólo por la elevada temperatura que
puede alcanzar el aire, sino por los bajos índices de humedad que se registran
simultáneamente. La incidencia del granizo es mucho menor que en la provincia de
Mendoza. Los suelos situados en la margen izquierda del río son pedregosos y en
parte cubiertos de arcilla y arena adecuados al cultivo de la vid. Los ubicados
sobre la margen derecha son de gran fertilidad, en general arenosos, arcillosos
y poco profundos.
REGIÓN
NOROESTE Es una región geográficamente amplia. Se encuentra ubicada entre los 22° y 29° de latitud sur.Comprende el sur de la provincia de Jujuy, parte de las provincias de Salta, Catamarca y La Rioja y el noroeste de Tucumán.El cultivo de la vid encuentra su mejor expresión en los valles cordilleranos irrigados, cuya altitud oscila entre 1 .000 y 2.000 metros sobre el nivel del mar. Tales como Cafayate en Salta, Andalgalá y Tinogasta en la provincia de Catamarca y Chilecito en La Rioja. En donde la altitud es menor al límite inferior citado, el cultivo de la vid resulta perjudicado por las excesivas temperaturas estivales. A menos de 1 .000 metros sobre el nivel de) mar el producto heliotérmico supera el valor límite de 9,00 que permite el cultivo. Pese a la gran amplitud latitudinal que presenta esta región, el cultivo se concentra en los mencionados valles, por lo que no es muy grande la superficie que reúne las condiciones de irrigación y altitud requeridos. Efectivamente, esta región representa el 5,70% de la superficie de viñedos del país.En esta región no se consideran subregiones, ya que como se indicó anteriormente, el área cultivada con vid está generalmente concentrada en valles aislados. Siguiendo la dirección norte-sur, cabe mencionar los valles de la provincia de Jujuy.
Perico y El Carmen Valles Calchaquíes
Valles de la Provincia de
Catamarca:
Los suelos son bastante homogéneos, de textura media y fina,
pobres en materia orgánica, calcáreos y en general, poco salinos.Existe un neto
predominio de las variedades rosadas y blancas
de vinificar. La variedad Cereza, es utilizada con tres finalidades: vinificar,
consumo en
fresco y elaboración de pasas. También se cultivan en menor cantidad Torrontés
Riojano, Sultanina Blanca, variedad para pasa, Bonarda y Moscatel de
Alejandría.En el área occidental, el departamento Tinogasta, tiene prácticamente
el 70% de la superficie vitícola de la provincia, dedicándose a la producción de
uvas para consumo en fresco y para vinificar, con las que se elaboran vinos
regionales. Aquí se concentra la mayor cantidad de bodegas de la provincia de
Catamarca, que producen casi el 77% de la producción. Fiambalá, en el citado
Departamento, produce uvas para pasa. En el área del valle, se destaca Capayán,
dedicado a la producción de uvas para consumo en fresco. El sistema de
conducción predominante es el parral, utilizándose también la espaldera baja si
bien, en menor proporción. En los últimos años se han incorporado nuevas
técnicas de cultivo y tecnología en la parte industrial.
La Rioja REGIÓN SUR Es la
más austral de todas las regiones vitivinícolas argentinas y la que está ubicada
a menor altitud. Comprende áreas bien determinadas por la provincia de La Pampa,
Neuquen y Río Negro, donde la vitivinicultura se asienta en las márgenes de los
ríos Negro y Colorado. Los días son templados y luminosos y las noches frescas,
con una apreciable amplitud térmica. La duración del período libre de heladas,
posibilita el cultivo de variedades precoses y de primera época.
Desde el punto de vista edáfico los suelos son coluviales y aluviales, de
textura mediana a gruesa, aptos para el cultivo de la vid.
Concentra la mayor superficie vitícola de la región. Se trata de un valle
ubicado desde Chichinales hasta Confluencia, sobre las márgenes del curso
inferior de los ríos Limay y Neuquen.
El principal factor
limitante para el cultivo de la vid lo constituye las heladas tardías y
tempranas, que perjudican especialmente a las variedades de ciclo vegetativo
largo.
Vitivinicultura en el Cono Sur
Los dos productores de vino más importantes de Sudamérica son Argentina (que se disputa con Estados Unidos el cuarto lugar en el mundo) y Chile. Salvo en Uruguay, que ya ha recibido el apelativo de «pequeño gigante americano» en materia de vinos, y Brasil, con sus ocho millones y medio de kilómetros cuadrados y una enorme variedad de climas, la producción de vino en el resto de países sudamericanos muestra unas cifras reducidas si se comparan con otros países del mundo con superficie equivalente. Un nuevo mundo donde plantar En los siglos XVI y XVII el vino se consideraba un elemento indispensable en la alimentación. Para los españoles y portugueses que llegaban al nuevo continente el vino era imprescindible, de modo que lo llevaban en sus expediciones, a pesar del riesgo de que un viaje largo y unas condiciones adversas estropearan el preciado contenido de los centenares de barricas que tapizaban las bodegas de las naves. Era, por tanto, una necesidad vital llevar el cultivo de la vid a las nuevas tierras colonizadas, asegurando así una provisión de vino para sus usos sociales y, más importante, religiosos. No era extraño ver desembarcar frailes acompañados de sarmientos que, al llegar a su destino, plantaban en las misiones que fundaban y desde las cuales imponían religión y costumbres. La vid vinífera, cuyo fruto era indispensable en la consagración, halló un territorio nuevo, de enorme riqueza climática en el que ya vivía una especie próxima en estado silvestre, para desarrollar con pleno potencial su papel en la nueva sociedad. Ciertamente, los frailes comprobaron pronto que con la buena calidad del suelo y el excelente clima de aquella región las viñas prosperaban de forma más que satisfactoria. Animados por sus éxitos, los frailes experimentaron con la cepa silvestre americana y consiguieron crear vides híbridas que producían buen vino. Se extendió así el cultivo de la vid por tierras americanas a partir de tres núcleos: México, Perú y Brasil, este último con la decisiva intervención portuguesa. En Argentina y Chile la vid se aclimató totalmente. En el polo opuesto, Colombia o Venezuela no han visto la expansión de este cultivo hasta principios del siglo XX. ARGENTINA Mendoza, capital del vino argentino, disfruta de un clima de gran amplitud térmica y una media anual de unos 15° C. Largos veranos y suelos arenosos permiten un buen desarrollo de las vides, siendo la variedad más abundante la torrontés, cepa blanca autóctona. Su aroma evoca las malvasías europeas, aunque pertenece a un vino típicamente argentino apreciado en todo el mundo. También se cultivan otras variedades blancas y tintas, entre ellas cabernet sauvignon, chardonnay y sauvignon blanc. Las principales regiones vitícolas son los valles calchaquíes, las ciudades de Chilecito y Nonogasta, el valle de Tulum, la zona alta del río Mendoza, el valle de Uco, el sur, este y norte mendocinos y los valles del río Negro. Argentina elabora vino desde hace más de 400 años, cuando llegó con los españoles una vid que, con el correr de los años, dio origen a las variedades criollas presentes en muchos lugares de América. Mientras la filoxera destruía los viñedos en europeos, en Argentina crecían vides milenarias sobre portainjertos americanos, de mala calidad enológica pero resistentes a esta enfermedad. La cordillera de los Andes, al oeste, la llanura del este, la pampa central y las tundras del sur configuran un país de grandes contrastes en el que se desarrollan excelentes zonas vitícolas. Hasta hace unos años el vino producido se destinaba a abastecer el mercado interior, pero la demanda empezó a decrecer y los productores dirigieron su mirada hacia el exterior, con gran éxito. El durísimo 2002 sacudió hasta sus cimientos la economía argentina, pero el país no dudó en suscribir la aceptación mutua de prácticas enológicas con los países integrantes del Grupo Mundial de Comercio del Vino (WWTG), liberando así de escollos el camino del vino criollo hacia Estados Unidos, uno de sus grandes destinos. BOLIVIA En este país se cultivan algunos de los viñedos más altos del mundo, a 1800 m de altitud. La vid llega a Bolivia en el siglo XVI, procedente del actual Perú, de cuyo virreinato formaba parte como Alto Perú. Durante siglos, su cultivo ha sufrido vicisitudes políticas, económicas y sociales, sustentándose en una estructura de viñedo familiar. A partir de los años sesenta del siglo pasado adquiere mayor impulso la elaboración de vinos y del destilado autóctono boliviano, el singani, gracias al esfuerzo de empresarios y agricultores de Tarija, en la región situada en el valle del Guadalquivir y conocida como la Andalucía boliviana. Estos emprendedores apostaron por la importación de tecnología y cepas, que lamentablemente trajeron enfermedades a las vides cultivadas. En el año 1982 el sector vitivinícola boliviano tocó fondo, pero en el año 1986, gracias a los esfuerzos del Gobierno y de otros organismos, se creó el Centro Vitivinícola de Tarija. Con asesoría española, los enólogos bolivianos reconstruyeron el sector. Hoy en día, el valle central de Tarija es el principal productor de uva de Bolivia. La variedad más utilizada es la moscatel de Alejandría, que concentra casi el 80 % del cultivo de uva blanca. La tinta más abundante es la negra criolla. Consideran sus expertos que el potencial del sector vitivinícola en este país es sumamente interesante, ya que existe tierra apta para la expansión de los viñedos por lo menos hasta unas 8000 hectáreas. BRASIL Con el octavo mercado interior más importante del mundo, Brasil constituye sin duda alguna un buen lugar donde vender vino. Los más aventurados se han atrevido incluso a producirlo allí mismo, tarea nada fácil por cierto, ya que con un nivel de humedad tan alto la uva está sujeta a todo tipo de enfermedades. La vitivinicultura fue introducida en Sao Paulo por los portugueses en 1532. Las vides españolas llegaron unos años después, de la mano de un jesuita y directamente a Rio Grande do Sul que, con sus verdes colinas onduladas, es una de las mejores zonas vitícolas del país (tal vez incluso demasiado húmeda para las vides). Pero ambas iniciativas tuvieron poco éxito. La historia de la vitivinicultura brasileña es, hasta el siglo pasado, una sucesión de tentativas fracasadas. Se habla de tres etapas, todas en el siglo pasado. La primera, precursora, se inicia con la construcción de rutas de comunicación que permiten la expansión del vino. Surgen las primeras industrias, de tipo familiar, en ciudades que siguen siendo hoy día los principales centros de producción. A continuación, una fase expansiva, que se prolonga hasta 1970, amplía las áreas de viñedos y el interés del consumidor, y hace famosas algunas marcas. Finalmente, la actual fase comercial se caracteriza por la entrada de firmas internacionales que revolucionan el sector y lo lanzan al mercado mundial. Brasil se reconoce por unos vinos jóvenes y afrutados, con variedades blancas como chardonnay o gewürztraminer, y tintas como cabernet franc o merlot. Hoy, los blancos brasileños se consideran entre los mejores del mundo. CHILE Chile se ha convertido en uno de los países productores más interesantes. El secreto no sólo es la uva, grande y sabrosa, sino su calidad de país vitícola por excelencia, debido en parte a que se encuentra entre los mismos paralelos que las zonas vitícolas europeas tradicionales, pero con peculiaridades que lo mejoran. Es un paraíso para la vid, por su geografía, su clima y su suelo, y porque no conoce la filoxera. La vid llegó a Chile, una vez más, de la mano de los religiosos que viajaban con moscatel traída de España. Aislada del mundo, esta estrecha banda de más de 4000 kilómetros entre la cordillera de los Andes y el océano Pacífico, limitada al norte por desiertos y al sur por extensiones glaciales, con una altitud que varía del nivel del mar a los 6000 metros, disfruta de una diversidad de climas que la corriente de Humboldt no hace más que enriquecer. Son tierras predestinadas a la vid, con estaciones bien diferenciadas y suelos que permiten un buen drenaje. Pocos lugares en el mundo aúnan los factores básicos que sostienen la calidad de un vino. Vitis vinifera halló en esta tierra unas condiciones únicas y ocupó rápidamente los mismos valles que se cultivan en la actualidad, verdaderos embudos por los que la niebla costera que originan las corrientes marinas frías penetra tierra adentro. No sorprende que Chile se convirtiera rápidamente en la bodega del Nuevo Mundo. Sin embargo, el salto tecnológico lo llevó a cabo en el siglo XIX, con la llegada de enólogos europeos y de sarmientos de las variedades más selectas de la época (cabernet sauvignon y franc, pinot noir, merlot y semillon), que mejoraron sin trabas, libres de filoxera. Como contrapartida a sus condiciones óptimas, irrepetibles para la viticultura, la superficie destinada a ella no puede ser muy extensa. Las tierras aptas para viñedos rondan las 110 000 hectáreas distribuidas a lo largo de 1400 kilómetros, en una franja vitícola tan extremadamente larga que da lugar a varias regiones, la zona de Pisco, la de irrigación y la de tierras no irrigadas, con características marcadamente diferentes en función de su geografía, insolación y pluviosidad. Otras zonas de cultivo de la vid poseen menor extensión e importancia. Chile edificó su reputación sobre la cabernet sauvignon, pero son hoy día la merlot, la pinot noir y, sobre todo la carmenere (la merlot chilena) las que dan su sello al país. COLOMBIA Cuenta este país tropical con una joya vitícola inusual, una viña cultivada a 2600 m de altitud que, además, produce unos vinos calificados de excelentes. El cultivo de la vid se extendió tardíamente, ya entrado el siglo XX, a pesar de haber llegado también con la invasión europea de principios del XVI. Un clima poco favorable y las dificultades para manetenr viñedos estables convirtieron Colombia en un país importador hasta la primera década del siglo pasado. Compraba vinos y licores, particularmente a España, y las clases más bajas seguían preparando su chicha. Actualmente, toda la producción nacional, de más de 20 millones de litros, se consume internamente, y además importa vinos chilenos y argentinos. No así europeos, ya que la entrada de productos de países no integrantes del ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración) se prohibió en 1984. La inestabilidad política, las guerras civiles y el narcotráfico impiden el desarrollo de la economía local. No obstante, se mantienen más o menos estables tres regiones productoras: el valle del río Cauca, Santa Marta (una segunda al norte del país) y Bocayá y Tolima, donde la isabella crece con cosmopolitas como la moscatel, pinot noir, Pedro Ximénez y riesling. ECUADOR Como en Bolivia, la historia del vino va ligada aquí a la de Perú. Su clima y suelos entorpecieron la introducción de la vid por los colonizadores, al menos en las tierras bajas. Cuando llegaron a las sierras interiores, la vid halló unas condiciones lo bastante adecuadas para establecerse en unos cultivos que, no obstante, no permanecieron mucho tiempo, ya que las relaciones de sumisión a Cuzco hicieron desaparecer los viñedos, con la excepción de unas pequeñas explotaciones familiares. A finales del siglo pasado se consolida el cultivo en el valle de Patate, provincia de Tungurahua, con pocas hectáreas de clima tropical y dos o tres cosechas anuales de variedades autóctonas (nacional blanca, nacional negra y moscatel), de producción meramente testimonial. PARAGUAY Las condiciones climáticas en Paraguay no son ideales para la producción de vino, y su calidad es sólo media. El inicio del cultivo de la vid en este país se remonta a 1541, a pesar de que la desaparición del sistema colonial, las guerras y los genocidios que han azotado el país causaron la casi total desaparición de este cultivo. Actualmente sólo persisten unas 2000 ha de vid, fundamentalmente en la región de Guairá, donde crecen exclusivamente variedades de vid americana y algún híbrido. Los paraguayos consumen bastante vino de mesa, siendo los más apreciados los de Chile y, en menor grado, de Argentina. PERÚ Perú cuenta con una larga tradición vinícola con fines religiosos. En la actualidad, el sector ocupa un lugar destacado en la economía del país, a pesar de ser tecnológicamente una industria poco desarrollada. Su historia va ligada a la de otros países del virreinato. Es la historia de una difícil introducción de la vid en regiones poco propicias para su cultivo, si bien hasta la llegada de la filoxera se elaboraban vinos de tanta calidad que se exportaron a otros países de Sudamérica y Centroamérica, incluso a España. No obstante, Perú es país de piscos, destilados aromáticos de mostos fermentados, cuyo origen puede deberse a la dificultad de transportar la producción del valle de Pisco hasta los mercados de Lima o Cuzco. Se elaboran piscos puros, aromáticos o acholados, según las variedades y sus mezclas, y piscos verdes, de una sola variedad y fermentación no completa. La omnipresente negra corriente llegó de Canarias a finales del siglo XVI. La viticultura peruana, profundamente afectada por la filoxera, no levantó cabeza hasta finales del siglo pasado, en que se consolidan 11 000 ha de viñedo distribuidas de forma irregular por tres zonas, la costa, la sierra y la selva. URUGUAY La gran pluviosidad y elevada media de temperaturas hacen de Uruguay un país difícil para la viticultura. Resulta duro para el viticultor mantener alejadas las plagas, con tanta humedad. No obstante, el desarrollo tecnológico del viñedo de este país le ha permitido superar algunos de estos inconvenientes. Gracias a ello, y a la magnífica adaptación de la tannat, Uruguay produce unos vinos llenos de aroma que se destinan en su gran mayoría al consumo interno. Afortunadamente, alcanzan cada vez más el mercado internacional, donde siempre ganan algún premio. Los primeros colonos llegaron a Uruguay en el año 1726. Eran poco más de 20 familias canarias enviadas, por Orden Real, a fundar la capital, Montevideo. Con ellas llegó la viticultura, el olivo y el nogal. Tras la emancipación del país, la viticultura logró extenderse al plano comercial, haciendo suya la cepa francesa tannat procedente de Argentina, a la que bautizaron Harriague. La segunda variedad nacional, la Vidiella es también un nombre nuevo para una negra de origen posiblemente francés (folle noire). Ambas constituyen la base de la vitivinicultura uruguaya. El freno de la filoxera no ha impedido que este país de corta historia pueda cultivar vides en casi toda su extensión, un cultivo de 14 000 ha que destaca en los departamentos del sur, Canelones, Montevideo y San José. VENEZUELA Misioneros jesuitas introdujeron también aquí un cultivo que se ha mantenido de forma no sistemática y sin demasiado éxito. El clima tropical es, de nuevo, el responsable. Los intentos de trasladar la explotación familiar al ámbito comercial no dieron su fruto hasta la segunda mitad del siglo pasado. Las variedades de vinificación son escasas ya que la producción venezolana es básicamente de mesa. Solamente la grillo, barbera, malvasía, mustasa y listán, junto con algunos híbridos como criollas negras e isabella, maduran en unas vides distribuidas por el norte del país en su mitad oeste, o en zonas andinas aisladas, de suelos pedregosos, que se distinguen por su cultivo pero tienen escasa proyección. El subcontinente La expansión de la viticultura en el Cono Sur americano va ineludiblemente unida a la colonización española y portuguesa, pero la inflexión dibujada en la viticultura mundial por el ataque de la filoxera cedió justo protagonismo a una planta ya existente en estado salvaje antes de la llegada europea. Cuando la acción de los trópicos no lo ha impedido, se ha establecido una viticultura basada en la diversidad de climas y suelos, y en las variedades, verdaderas banderas de producción nacional. Será preciso ver dónde sitúan los próximos años a estas tierras de grandes contrastes y excelentes productos, cada vez más integradas en la nueva cultura del vino. No en vano, un dicho ya popular en la Córdoba argentina dice así: «a principios de los ‘noventa’ florecían pistas de paddle; hoy brotan vinotecas y wine bars por todas partes». Link al Dossier de ACEnología de Vitivinicultura en Sudamérica
|
|
|